Aprendiendo de un joven ex-sicario

Ryan Burgess 24 Mayo 2011 Comentarios

“Prefiero matar que morir”. Estas fueron las palabras que pronunció frente a mí un ex miembro paramilitar de 19 años de edad, mientras estábamos sentados en un café en una comunidad controlada por los paramilitares en Colombia.

Un año después que se le permitió salir de los paramilitares, este adolescente aún tenía pesadillas y visiones con las imágenes de aquellos que había asesinado, y padecía de problemas para dormir. Su nueva casa, construida con dinero sangriento, sirve hoy como un recordatorio constante de sus propias experiencias pasadas. Al mismo tiempo, este muchacho formó un grupo de música en su comunidad, junto con otros jóvenes ex paramilitares, y celebran conciertos; igualmente, trabajó para una escuela como reclutador en un intento por conseguir que los jóvenes (especialmente aquellos involucrados en hechos de violencia) abandonen las calles y vayan a la escuela, y se dedicó al cuidado de su madre, esposa e hijo.

Este comportamiento no es raro en los jóvenes que alguna vez fueron soldados. Por ejemplo, todos los niños que fueron miembros de grupos armados y que participaron en un estudio longitudinal en Mozambique, experimentaron problemas psicológicos incluso años después que la lucha terminara. Sin embargo, casi todos estos individuos fueron capaces de crear familias estables, mantuvieron puestos de trabajo regulares y contribuyeron positivamente a su comunidad.

Volviendo al ex paramilitar convertido ahora en reclutador de jóvenes —con el propósito de vincularlos nuevamente con la escuela—, uno puede preguntarse: ¿cuál fue su motivación para abandonar el grupo armado? Varios factores podrían haber conducido al fortalecimiento de su motivación para salir de la organización armada. En nuestra conversación, él simplemente dijo que no podía aguantar más (el estrés, la falta de sueño, las pesadillas cada vez más crecientes). En segundo lugar, salió de los paramilitares en un momento en que estaba teniendo un bebé, lo cual podría haber desempeñado un rol.

Otra pregunta que se plantea es la siguiente: ¿que fue lo que lo motivó a involucrarse con su comunidad y a trabajar activamente en la escuela? Primero, puede ver con el acceso a las oportunidades. Después de salirse del grupo armado, este joven entró en un programa escolar para niños, niñas y jóvenes que habían estado involucrados en hechos de violencia. El currículo ofrecía una mayor flexibilidad, una serie de cursos técnicos y un grupo de profesores dedicados y dispuestos a apoyar a los jóvenes más allá del proceso normal del aprendizaje académico. Por ejemplo, un maestro en particular era conocido por llevar a cabo visitas a domicilio cuando los estudiantes no llegaban a la escuela y ofrecía su apoyo durante y fuera del horario escolar. En esta escuela, muchos maestros, incluyendo al que me refiero, fueron atacados por sus estudiantes, armados con navajas.

¿Y cuál fue su respuesta? Regresar al día siguiente y continuar ofreciendo el apoyo necesario a estos jóvenes. Sin duda, se necesita coraje, devoción, compasión y una verdadera dedicación. Y es agotador. Sin embargo, estos maestros —y que son ellos mismos modelos a seguir—, están ahí, haciendo una diferencia positiva en las vidas de estos niños.

Tres  mensajes clave que me llevo de estos hechos —y con base a la evidencia existente, en relación a los enfoques de apoyo a los niños, niñas y jóvenes—, son los siguientes: primero, los jóvenes deben participar en las iniciativas para los jóvenes, a fin de comprender mejor a los jóvenes para conocer lo que ellos mismos necesitan, y como una manera además de comprometer a otros jóvenes en los programas (por ejemplo, el reclutamiento y el apoyo).  Segundo, los maestros desempeñan un papel fundamental en el apoyo a estos jóvenes. Finalmente, los jóvenes, independientemente de sus experiencias pasadas, tienen mucho que ofrecer a sí mismos, a sus familias, a sus escuelas y a su comunidad.

    2 comentarios en “Aprendiendo de un joven ex-sicario

    1. German Taquez

      Me gustaría tener mas información sobre el proceso educativo que revoluciono en Peru.

      Yo también soy un docente preocupado por una mejor educación en mi país. Gracias.

    2. Martha Yanet

      Me agradaría conocer que se está haciendo en Colombia por el reclutamiento de la población infantil y juvenil en grupos armados al margen de la ley. Vivo en Florencia Caquetá, soy psicologa y docente y me preocupa el tema para dar gran apoyo a familias que adolecen de esta situación.
      Gracias
      Martha Yanet

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