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Hacia el desarrollo efectivo
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    Este blog resalta ideas efectivas en la lucha contra la pobreza y la exclusión, y analiza el impacto de los proyectos de desarrollo en América Latina y el Caribe.
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    ¿Son los Programas de Desarrollo de Proveedores efectivos para las empresas?

    29
    May
    2012

    Por

    En un artículo reciente que escribí junto a Irani Arraiz y Francisca Henríquez encontramos que el Programa de Desarrollo de Proveedores de Chile benefició tanto a los proveedores pequeños y medianos como a las empresas grandes que compran su producción. Este trabajo es –hasta donde sabemos—el primer artículo que presenta resultados de una evaluación de impacto de un programa de desarrollo de proveedores en América Latina y el Caribe. Los resultados en este artículo son un primer paso para arrojar luz sobre la eficacia de este tipo de intervenciones. Esto es importante porque el programa Chileno fue la base para el diseño de programas de desarrollo de proveedores en Colombia, México y Uruguay.

    La eliminación de barreras al comercio ha abierto mercados y creado oportunidades para que surjan industrias donde antes no lo habían hecho. Sin embargo, los beneficios de la reducción de barreras no se producen de manera automática. Para que se consiga el máximo de los beneficios, es necesario que se produzcan vínculos y efectos derrame desde las nuevas industrias competitivas al resto de la economía.

    Existe evidencia de que el desarrollo de una red de proveedores locales contribuye a lograr esos beneficios. Sin embargo, la relación comercial entre una empresa y sus proveedores ha sido percibida como de corto plazo, inestable, y en ocasiones, de rivales. Por lo tanto, dado que las empresas no pueden apropiarse de los beneficios de sus inversiones, en la mayoría de los casos, éstas no tienen incentivos para invertir en el desarrollo de las capacidades de sus proveedores, aun cuando esto sea altamente rentable. Esto sugiere que hay espacio para que los gobiernos creen un entorno donde los proveedores locales sean capaces de desarrollar sus capacidades, cumplir con las normas internacionales de producción y con los requerimientos de las empresas internacionales.

    Este ha sido el enfoque adoptado por el gobierno Chileno a través de CORFO, la agencia pública encargada de promover el emprendimiento y la innovación. En lugar de depender de la voluntad de las empresas para llevar a cabo una estrategia de desarrollo de proveedores, CORFO creó e institucionalizó el Programa de Desarrollo de Proveedores.

    ¿Ha funcionado?

    El programa apuntó a mejorar y estabilizar los vínculos comerciales entre los pequeños y medianos proveedores locales y sus clientes, las empresas grandes, con el fin de lograr mayor nivel de flexibilidad y adaptabilidad, y para garantizar la calidad de los productos y servicios en las diferentes etapas de la producción. La justificación de la intervención a través de subvenciones públicas es que el programa no sólo beneficia a las grandes empresas, ofreciéndoles insumos de mayor calidad y a precios más bajos, sino que también fortalece la gestión de los proveedores locales y la mejora de sus capacidades. Lo cual, a su vez, conduce a una mayor competencia en los mercados descendentes y a un aumento de la productividad nacional, la producción y el empleo. El objetivo último de este esfuerzo de cooperación a largo plazo es establecer una relación de beneficio mutuo para ayudar a las empresas que compran y a sus proveedores a competir más eficazmente en el mercado. Utilizando datos de los registros administrativos del programa, así como la información contable de las empresas, el artículo apunta a probar la validez –y lo hace—de estas hipótesis.

    Uniendo esas fuentes de datos, construimos un panel de empresas con la población de empresas que cumplen con las obligaciones fiscales en Chile. Pudimos identificar a los beneficiarios del programa y construir un grupo de control con características similares a las de los beneficiarios. Pudimos, además, identificar el momento en que las empresas recibieron el apoyo y contar con su información antes y después del apoyo. Para controlar por factores observables y no observables pero que se mantienen fijos en el tiempo y que afectan tanto a la decisión de participar en el programa como a la performance de las empresas, usamos emparejamiento estadístico y diferencias en diferencias. La principal ventaja de contar con una base de datos como la que usamos es que permite proporcionar evidencia sobre el principal supuesto sobre el que descansa esa metodología; este es, que en ausencia del programa tanto los beneficiarios como los no beneficiarios usados como control hubieran tenido la misma tendencia en las variables de resultado.

    Nuestros resultados muestran que tanto las empresas grandes como sus proveedores se beneficiaron de los esfuerzos de coordinación del programa. Los proveedores aumentaron sus ventas, emplearon a más trabajadores, y pudieron pagar salarios más altos, además consiguieron mejorar su capacidad de supervivencia. Las empresas grandes, por su parte, aumentaron sus ventas y su capacidad para exportar. Encontramos que el efecto sobre los proveedores fue más rápido que sobre las empresas grandes. Mientras que los proveedores mostraron mejoras después de un año en el programa, las empresas grandes mostraron mejoras sólo después de dos años. Esto no es sorprendente, en realidad es lo que uno espera si el efecto sobre las empresas grandes llega a través de la mejora de sus proveedores. No encontramos evidencia de que el programa haya aumentado el empleo en las empresas grandes, los salarios que pagan, o su capacidad de supervivencia.

    Aún hay preguntas abiertas. Sería útil saber, por ejemplo, si hay un tipo de apoyo a los proveedores que funcione mejor, si hay efectos derrame, y si los resultados también se verifican para los proveedores de otros sectores diferentes de la agroindustria. Estas son preguntas importantes para el diseño de la política y, por lo tanto, todavía se necesita más investigación.

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