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*Por Germán Sturzenegger (BID), Jeffrey Cowan (TNC) and Carlos Hurtado (Fundación FEMSA)

Históricamente, las ciudades se han desarrollado alrededor de un recurso fundamental: el agua. Esta dependencia explica por qué la seguridad hídrica constituye un elemento central del futuro de toda ciudad. Esto interacción es particularmente relevante en América Latina y el Caribe (ALC), donde el 80% de la población reside en áreas urbanas.

A la hora de gestionar sus recursos hídricos, las ciudades de ALC se han apoyado principalmente en soluciones de infraestructura gris. Sin embargo, este enfoque tradicional podría resultar insuficiente para superar los desafíos de seguridad hídrica que enfrentan actualmente muchas áreas urbanas de la región. Un enfoque centrado únicamente en infraestructura gris corre el riesgo de excluir inversiones en las partes altas de la cuenca, limitando así su capacidad de hacer frente a los crecientes desafíos que representan el crecimiento demográfico y el cambio climático.

Los bosques, humedales, y otros ecosistemas naturales tienen la capacidad de filtrar, almacenar y regular el flujo de agua, posibilitando un funcionamiento adecuado de las cuencas. Eso es la infraestructura verde. Sumados a la infraestructura gris, estos ecosistemas naturales pueden desempeñar un rol clave en garantizar la resiliencia y seguridad hídrica de nuestras zonas urbanas.

Algunas ciudades han comenzado a implementar soluciones de infraestructura verde. Monterrey, Medellín, São Paulo y San José, entre otras, están integrando soluciones basadas en la naturaleza, como la reforestación o restauración de humedales, a sus carteras de inversión. Consideran a la infraestructura verde como un enfoque costo-efectivo en materia de gestión de sus recursos hídricos.

A continuación, resaltamos cuatro motivos por los que estas ciudades están invirtiendo en soluciones de origen natural:

  1. La infraestructura verde contribuye a la disponibilidad del agua

Recientemente, la ciudad de São Paulo enfrentó su peor sequía en 80 años. Con el apoyo del Fondo de Agua Alto Tietê, los sectores público y privado se unieron para promover inversiones en infraestructura verde a fin de garantizar la disponibilidad de agua a las más de 22 millones de personas que habitan en esta área metropolitana. Mediante un modelo de pago por servicios ecosistémicos, la ciudad apunta a proteger y restaurar ecosistemas naturales clave que mejorarán el control del flujo de agua y su almacenamiento natural a corto y largo plazo. Se espera que esta modificación en los flujos pico y basal aumente la cantidad de agua disponible en São Paulo durante su época seca, ayudando a que la ciudad se encuentre mejor preparada para lidiar con crisis hídricas similares.[1]

  1. La infraestructura verde contribuye a la calidad del agua

Con 3,5 millones de habitantes, Medellín es la segunda ciudad de Colombia, y una de las áreas industriales más importantes del país. La expansión urbana, la industria y la ganadería están destruyendo los bosques, incrementando los sedimentos y reduciendo la calidad del agua de las cuencas. De continuar esta tendencia, el sistema de abastecimiento hídrico de la ciudad podría entrar en riesgo. La vegetación natural opera como filtro y barrera de las aguas contaminadas por pesticidas, fertilizantes y otros contaminantes producto del mal manejo agrícola y ganadero. La vegetación es capaz de absorber  contaminantes y de almacenarlos en sus tejidos o transformarlos en sustancias menos peligrosas. Por ello, el operador de agua de la ciudad, Empresas Públicas de Medellín, se encuentra invirtiendo más de US$8,5 millones en las cuencas de Río Grande y La Fe, en un período de 5 años, para proteger mediante infraestructura verde la calidad del suministro de agua de la ciudad. Las inversiones en estas dos cuencas son implementadas y supervisadas por Cuenca Verde, el Fondo de Agua de Medellín, y se centran en mejorar las prácticas agrícolas, recuperando zonas ribereñas y, por tanto, mejorando la calidad del agua que utiliza la empresa para abastecer a la ciudad.

  1. La infraestructura verde contribuye a la prevención de inundaciones

Los desafíos que enfrentan las cuencas aguas arriba suelen considerarse como problemas no asociados a lo urbano. Sin embargo, el nexo entre ellos no sólo es real, sino que, de ser ignorado, puede resultar catastrófico. En la ciudad de Monterrey, México, se está llevando a cabo un plan para recaudar US$150 millones para infraestructura verde con el objeto de mitigar inundaciones como la sufrida en el 2010. A mediados de aquel año, el huracán Alex devastó la ciudad, dejando un daño calculado en más de US$1.350 millones. Al invertir estratégicamente en la restauración, reforestación y actividades de gestión de los suelos en 33.000 hectáreas de la cuenca del Río San Juan, el Fondo de Agua Metropolitano de Monterrey estima que el impacto de un huracán de esta magnitud se vería significativamente reducido. Se espera que inversiones en infraestructura verde en el extremo superior de la cuenca, junto a un dique de contención de inundaciones, prevean y mitiguen este tipo de desastres naturales.

4. La infraestructura verde contribuye a la preservación de la biodiversidad

Costa Rica alberga el 4% de la biodiversidad del planeta. En el Área Metropolitana de San José, el crecimiento demográfico y el uso de las tierras han degradado severamente el paisaje natural de las cuencas de Río Grande y Río Virilla, parcialmente responsables del suministro de agua de la capital. La conservación de las cuencas de la ciudad incluye esfuerzos por proteger la biodiversidad mediante el apoyo a prácticas de uso de tierras ambientalmente amigables. A través de Agua Tica, fondo de agua lanzado en 2015, diversos actores están invirtiendo en sistemas agroforestales, regeneración asistida de ecosistemas y en mejores prácticas agrícolas con el objeto de proteger estas dos cuencas. Estos cambios de enfoque del uso de tierras están ayudando a preservar la biodiversidad nativa y atraer especies que no interactúan con sistemas forestales o agrícolas tradicionales, contribuyendo así a preservar el patrimonio natural del país.

Estos cuatro ejemplos muestran cómo la infraestructura verde puede complementar  alternativas estándar de infraestructura gris, y por qué las ciudades deben considerar invertir en soluciones basadas en la naturaleza para superar sus desafíos de seguridad hídrica. Para más información, en la Semana Mundial del Agua, y como parte de las actividades de ALC, debatiremos con un grupo de expertos cómo seguir promoviendo una agenda de infraestructura verde en la región.

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Alianza Latinoamericana de Fondos de Agua

Toda inversión anteriormente mencionada ha sido cofinanciada por La Alianza Latinoamericana de Fondos de Agua, un mecanismo que ofrece asistencia técnica y financiera para la creación y refuerzo de Fondos de Agua en toda ALC. Esta alianza apoya a fondos existentes, estructura nuevos fondos, apalanca recursos adicionales, crea alianzas estratégicas, implementa lineamientos técnicos y genera herramientas para mejorar las iniciativas de Fondos de Agua con el objetivo de contribuir a mejorar la seguridad hídrica a través de la protección de cuencas.

[1] Este posteo del World Resources Institute ofrece más información del caso de São Paulo (disponible en inglés): Natural Infrastructure Could Help Solve Brazilian Cities’ Water Crises

Four reasons why cities are investing in green infrastructure

*By Germán Sturzenegger (IDB), Jeffrey Cowan (TNC) and Carlos Hurtado (FEMSA Foundation)

Cities have historically developed around one key resource: water. This dependence explains why water security is at the core of every city’s future. This is particularly important in Latin American and the Caribbean (LAC), where 80% of the population lives in urban areas.

When it comes to water resources management, cities have heavily relied on gray infrastructure solutions. But this “business as usual approach” could be unaffordable and insufficient to deal with the current water security challenges many urban areas face. An approach focusing only on gray infrastructure risks excluding investment in water sources for downstream areas. Cities that protect their sources have a better chance of dealing with increasing challenges such as population growth and climate change.

Watershed conservation is a means of protecting lakes, rivers, and streams by managing the entire watershed that drains into them. Forests, wetlands, and other natural ecosystems have the capacity to filter, store and regulate the flow of water. That is green infrastructure: natural ecosystems that make the watershed work. Coupled with gray infrastructure, these ecosystems can play a decisive role in guaranteeing the resilience and water security of our cities.

Some cities are already pioneering innovative green infrastructure solutions to overcome their water security challenges. Monterrey, Medellin, Sao Paulo, and San José, among others, are mainstreaming green infrastructure solutions such as reforestation or wetland restoration into their investment portfolios. They visualize green infrastructure as a cost-effective approach for managing water-related issues. Below, we highlight four reasons why these LAC cities are investing in these nature-based solutions.

  1. Green infrastructure contributes to water availability

The city of Sao Paulo recently faced its harshest water crisis in 80 years. Fostered by the Alto Tiête Water Fund, Sao Paulo’s private and public sectors came together to promote investment in green infrastructure to ensure water availability for the more than 22 million people living in the metropolitan area. Through a payment for ecosystem services model, the city aims at protecting and restoring key natural ecosystems that will improve the control of speed at which water flows and the natural short- and long-term water storage in the environment. This change on peak and base flows is expected to increase water quantity during Sao Paulo’s dry season and help this mega-city be better prepared to deal with similar crisis.[1]

  1. Green infrastructure contributes to water quality

Medellin and the Aburrá Valley are home to 3.5 million people. Medellin is Colombia’s second-largest city and one of the most important industrial areas in the country. Urban expansion, industrial activity and cattle ranching are currently destroying forests, increasing sediments and reducing water quality at the watershed level. This could place the future of the city’s water supply system at risk. Natural vegetation has a filtering and barrier effect against water pollution from pesticides, fertilizers and other pollutants derived from poorly managed agriculture and cattle ranching. Vegetation can absorb several pol­lutants and store them in its tissues or transform them into less dangerous substances. The city’s proactive water utility, Empresas Públicas de Medellin, is investing in the Rio Grande and La Fe watersheds more than US$8.5 million over a 5-year period to protect, through green infrastructure, the quality of the city’s water supply. The investments in these two watersheds are implemented and supervised by Cuenca Verde, the Medellin Water Fund, and focus on improving agricultural practices, recovering riparian areas and regenerating forest and wetlands to maintain nature´s capacity to filtrate water and thus increase water quality in these basins.

  1. Green infrastructure contributes to flood prevention

Watersheds upstream might seem like places far away from cities’ problems. However, the link between them is not only real, but, if ignored, can prove to be disastrous. In the city of Monterrey, Mexico, a plan is underway to raise over USD $150 million for green infrastructure to mitigate flooding such as the one it experienced in 2010. That year, hurricane Alex devastated the city, leaving damages calculated at over USD $1.35 billion. By strategically investing in restoration, reforestation, and soil management activities in 33,000 hectares of the San Juan River watershed, the Monterrey Metropolitan Water Fund estimates that the impact of a similar hurricane will be reduced. The water fund has already raised over US$ 15 million towards this end. This green infrastructure in the upper part of the watershed will work together with an existing flood check dam to prevent and mitigate future water-related disasters.

4. Green infrastructure contributes to biodiversity conservation

Costa Rica is home to 4% of the world’s biodiversity. In the Greater San José Metropolitan Area, population growth and land-use change have severely degraded the natural landscape in the Rio Grande and Rio Virilla watersheds, which provide part of the capital’s water supply. Water-focused protection of the city’s watershed includes efforts to protect biodiversity by supporting environmentally friendly land use practices that contribute to improved biodiversity conservation. Through Agua Tica, a Water Fund launched in 2015, stakeholders invest in agroforestry systems, assisted ecosystem regeneration, and best agricultural practices to protect the watershed. These approaches to address land use change help conserve native biodiversity and attract species that may not interact with more traditional forestry or agricultural systems. Helping maintain the country’s water and biological resources is critical in a country with such a natural heritage.

These four examples showcase how green infrastructure can complement traditional water infrastructure systems, and why cities must consider investing in nature-based solutions to help overcome their water security challenges. To learn more, tune in EYE on LAC at World Water Week on August 31st 2016, where we will discuss how to keep advancing a green infrastructure agenda in LAC (#wwweek).

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The Latin American Water Funds Partnership: All the investments mentioned above were co-financed by the Latin American Water Funds Partnership, a mechanism that provides technical and financial assistance for the creation and strengthening of Water Funds throughout LAC. The partnership gives support to existing funds, structures new funds, leverages additional resources, creates strategic alliances, implements technical guidelines and creates tools to enhance Water Fund initiatives with the objective of contributing to improve water security through the protection of watersheds.

[1] In this World Resources Institute post you can find more info on the Sao Paulo case: Natural Infrastructure Could Help Solve Brazilian Cities’ Water Crises

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